Seguros e inconmovibles, a plomo e íntegros, bien cimentados
afianzados y estables,
Vigorosas como corceles, cariñosos, altivos, eléctricos,
Yo y este misterio estamos aquí de pie.
Clara y pura es mi alma, y claro y puro es todo aquello que no es mi alma.
Falta de uno es falta de ambos, y lo invisible necesita prueba de lo visible,
Hasta que lo visible hácese invisible y necesita prueba a su vez.
Al mostrar lo mejor y al separarlo de lo peor, una edad
humilla a otra edad.
Mas conozco la perfecta armonía y la ecuanimidad de
las cosas, guardo silencio mientras los otros discuten
y me voy a hundirme en el mar y a admirarme a mí
mismo.
Bien vestidos sean todos mis órganos y todos mis atributos, y
los de cualquier hombre vigoroso y puro,
Ni una pulgada, ni una partícula de una pulgada, es vil y,
ninguna debe ser menos conocida que las otras.
Estoy satisfecho - veo, bailo, me río, canto:
Cuando el amigo amoroso que comparte mi lecho y me abraza,
duerme junto a mí y se retira al despuntar el día con
pasos furtivos,
Dejándome cestas cubiertas con lienzos blancos, que llenan la
casa de su abundancia,
¿He de diferir mi aceptación y mi ventura, y he de gritar
porque mis ojos,
Dejen de escrutar el camino, y porque me muestren menudamente
el valor exacto de uno y el valor exacto de dos
y cuál vale más?
Walt Whitman, fragment de Hojas de hierba